Nuevo curso: nuevos compañeros ¿Es bueno cambiar de compañeros?

12 septiembre Jesús 0 comentarios

Acaba de comenzar el curso y en los últimos 6 años es la tercera vez que cambian a los niños de la generación de Alonso de clase. Esto me hace plantearme una pregunta: ¿Es bueno que cambien a los niños de compañeros cada cierto tiempo?



En todos estos años he escuchado muchas opiniones a favor y muchas en contra. Pero sobre todo he escuchado a papás justificarse diciendo que les "da igual", aunque no acabo de creérmelo del todo. Me parece más una postura resignada ante la imposibilidad de decidir sobre si quieren o no que cambien de compañeros a sus hijos.

En este artículo voy a mostrarte una reflexión personal sobre lo que suponen estos cambios, sus 'pros' y sus 'contras', lo que me gusta y lo que no.


¿Por qué se cambia a los niños de clase?


El de mi hijo no es el único colegio en el que se realizan estos 'ajustes' o cambios en la configuración de las clases de cada curso.

Hasta dónde yo he podido averiguar, y en contra de lo que algunas personas me insinuaron, parece que estos cambios son decisión de cada centro. Al menos es así en los colegios concertados y al menos en Galicia (... y si no es así te agradecería que lo justifiques en los comentarios.). No son, por lo tanto, una obligación impuesta por el gobierno o por la Xunta (como algunos parecen pensar).

De hecho han llegado hasta mi rumores de que a los más pequeños de infantil, en el mismo colegio de Alonso, ya no tienen la intención de mezclarlos en el futuro.


Cómo se llevan a cabo estos cambios


Bueno, en esto supongo que cada colegio tendrá su 'modus operandi'. Pero nuestra experiencia es la siguiente:

5 clases de 25 alumnos por curso: 125 niños en total.


Primera configuración de la clase


En 1º de Educación Infantil los colocaron por orden alfabético. Algo que a priori parece bastante lógico y transparente.


Primer cambio de grupos


En el cambio de Educación Infantil a Educación Primaria se produce el primer cambio de configuración en las clases.

En este caso parece que los cambios ya no son tan 'aleatorios' como nos dicen. Mezclan las clases de una manera bastante equitativa, pero con una excepción: todos los hijos de profesores están en la misma clase.

Las casualidades no existen por lo que me imagino que los padres de estos alumnos pueden escoger la clase en la que van sus hijos... y de hecho la escogen. Van con otros niños, por supuesto. Pero TODOS los hijos de profesores, personal relacionado con el centro o parientes hasta segundo grado de alguien relacionado con la Consellería de Educación estaban en esa clase. ¿Casualidad? No lo creo.


Segundo cambio de clase en 4 de primaria


Este año han vuelto a separar a los niños de la mayoría de sus compañeros de clase.

Bueno, a todos no. Los hijos y parientes de empleados de educación se han mantenido en la misma clase.

Es más, algún padre/madre ha empezado a trabajar como profesora durante estos últimos años y ahora su hijo/hija también está en la que ya todos llamamos "La clase de los hijos de los profes".


Lo que pienso de la clase de los hijos de los profes


La verdad es que no me importa demasiado que los junten a todos en la misma clase. Pero estoy convencido de que si mi hijo fuese en esa clase no me haría ninguna gracia.

Por mucha confianza que depositemos en lo justo del sistema educativo a nadie se le escapa la posibilidad de que a un niño le cueste más destacar académicamente en esa clase que en otra cualquiera. El fantasma de posibles favoritismos existe y el miedo es libre.

Por otra parte me genera un poco de desconfianza que esa clase siempre sea la de mejor nivel académico (o eso es lo que cuentan a posteriori). ¿Casualidad? De nuevo creo que no. Me niego a pensar que los hijos de profesores estén más capacitados que el resto. Pero si me pongo en la piel de sus padres (los profesores) y puedo escoger... pues es evidente que escogeré al mejor profesor. Tampoco se nos escapa que una buena nota en esa clase puede que sea más 'barata' que en otra cualquiera.


Cambio de clase en el colegio: dos puntos de vista


Como para casi todo en esta vida existe más de una forma de ver el cambio de clase. Hay los que encuentran en ello cambios positivos, hay a quienes no les gusta nada y también hay los que no se lo plantean: lo asumen y punto.

Dejando de lado a estos últimos me gustaría analizar los otros dos puntos de vista y sus argumentos:


"Favorece que los niños se relacionen con otros niños"


Este suele ser el argumento más común de los que están a favor de estos cambios.

Es cierto. Pero con todo el respeto: forzar esto de esta forma me parece una solemne estupidez.

También lo hacen en campamentos, en la piscina, en la playa, en el parque, en cumpleaños.

¿De verdad hace falta romper lazos para conseguirlo?


"Los separan de sus amigos. Rompen lazos y crean inseguridad en los niños"


Este es, obviamente el argumento de los que piensan que este cambio no es beneficioso.

En parte no les falta razón. Durante 3 años, y sobre todo a ciertas edades, se forjan amistades de las de "toda la vida". Así es como lo perciben los peques. Separarlos es un golpe más o menos duro en algunos casos.

"Los amigos se verán igualmente en el patio" contra-argumentan los otros.

Es verdad, yo ya lo he visto en Alonso. Algunas grandes amistades de Educación Infantil se mantienen en el patio y siguen vivas tras lo que para ellos es "toda una vida".

Sin embargo no todos los niños son capaces de ello y a menudo se rompen vínculos.


A mi nunca me cambiaron de clase


Tal vez es  por eso por lo que no acabo de comprender muy bien el sentido de estos cambios. No veo la necesidad de que cada cierto tiempo usen a los niños como naipes y se dediquen a barajar, cortar y repartir de nuevo.

Al fin y al cabo a mi no me causo ningún problema. Al contrario. He creado lazos muy fuertes con gente que 40 años más tarde se siguen manteniendo.


Un cambio agridulce


Ayer dio comienzo el nuevo curso y no teníamos muy claro como iría el cambio ni que compañeros tendría.

Yo, desde el punto de vista académico preferiría que no le tocase con esos Grandes Amigos con los que sé que su atención dura menos que la mecha de un petardo.

Reconozco que también tenía mi lista negra de 2 o 3 niños que preferiría que no le tocasen en clase. Sé que mi lista negra coincidía con la de otros padres sin habernos puesto de acuerdo, pero creo que a mi me hubiese dado un poco más igual si le hubiesen tocado en clase.

Él, por su parte, me insistía durante el verano en el miedo a que sus mejores amigos de clase se fuesen a otra clase y también en el deseo/posibilidad de que otros amigos que había dejado en primaria volviesen a compartir aula durante los próximos años.

Al final, como cabía esperar pasó de todo. Algunos se fueron a otras clases, algunos amigos del curso pasado se quedaron con Alonso y el mejor amigo de infantil volvió a coincidir en su clase.


Un problema inesperado


Todo parecía ir genial, pero cuando íbamos a casa en el coche tras el primer día de clase miré por el retrovisor interior y percibí una cara de preocupación en su cara.

Me extrañó bastante, pues me acababa de contar ilusionadísimo lo buena que es su nueva profe y lo estupendos que son todos sus compañeros de clase.

- ¿Te preocupa algo Alonso?

Me dijo que le preocupaba su novia.

Sí, a mi también me parece pronto. Tiene nueve años y lleva dos con "su novia" Pero es así y eso siempre es bonito.

Lo malo es que este año ya no les tocó en la misma clase y por eso me dijo:

- Es que... espero que quiera seguir siendo mi novia aunque no estemos juntos en clase.

- No te preocupes por eso. Seguro que sí. Tu vales muchísimo y un cambio de clase no cambia eso. Pero si no es así, tampoco te preocupes: las buenas relaciones aguantan. Las otras hay que dejarlas ir.

Por el momento conseguí cambiar su cara, pero sé que estaba preocupado de verdad.

Es muy pequeño. La vida da muchas vueltas y soy consciente de que en los próximos años sufrirá muchos desengaños. Pero soy su padre y cuando lo pasa mal se me rompe el alma... como a cualquier padre.

En ese momento me di cuenta que estaba más de la parte de los que piensan que estos cambios rompen lazos que de los que piensan que son beneficiosos.