Aprender a leer: ¿Cómo y cuando lo deben hacer los niños?

10 febrero Jesús 0 comentarios

Todos asumimos hoy en día que el aprendizaje de la lectura es un proceso necesario en el desarrollo intelectual de los niños.

Sin embargo sigue habiendo alguna controversia sobre el método que se debería de usar y el momento en el que se debería de llevar a cabo el aprendizaje de la lectura.

Como padres llega un momento en el que nos preocupa el hecho de que nuestros peques tarden más que otros en aprender a leer y nos da miedo pensar que esto les puede provocar un retraso académico que les haga empezar con 'mal pie' su vida como estudiante.



Pero por lo general estos miedos son solamente eso: miedos con poco o ningún fundamento.

Para comprender mejor como se produce el proceso de aprendizaje de la lectura hay que entender primero una serie de cuestiones:

Cada persona es diferente

Lo primero que deberíamos tener en cuenta es que cada niño tiene su propia forma de evolucionar (sobre todo en los primeros años de su vida) y por lo tanto los plazos de aprendizaje deben siempre ser un tanto flexibles para adaptarse a la madurez de cada niño.
Unos niños aprenderán a leer antes y otros después.
No por eso nuestros peques van a ser mejores estudiantes o peores ni más listos o más tontos.

Cada país un mundo

El aprendizaje de la lectura se lleva a cabo a distintas edades dependiendo de los programas educativos que cada uno establezca.

En este aspecto hay cierta polémica, pues países con un mal rendimiento académico y una nefasta puntuación en cuestiones como la compresión de lectura (como puede ser España) empiezan antes que otros países como Finlandía que tienen un sistema educativo de los que mejores resultados dan en el mundo.

Y es curioso que en Finlandia, empezando un año más tarde el aprendizaje de la lectura el nivel de comprensión de lectura  está por encima del resto de países y por su puesto es muchísimo más alto que en España.

Para saber leer primero hay que saber hablar

Es imposible leer y escribir si primero no se sabe hablar correctamente, y es por eso que en el último año de infantil sea tan común que los niños necesiten alguna visita al logopeda.

Si no educan el oído correctamente para saber oír todos los fonemas no podrán reproducirlos... y si reproducen mal los fonemas no serán capaces de representarlos (al escribir) o interpretarlos (al leer).

Por eso a menudo es aconsejable obtener la valoración de un logopeda si en el último año de educación infantil (de 5 a 6 años) un niño todavía tiene dificultad para pronunciar ciertos fonemas o los confunde.

De otra forma partirá en desventaja al avanzar con la lectoescritura y eso si que le puede provocar un retraso en el proceso de aprendizaje así como frustración e incluso pérdida de interés por parte del niño.

El proceso natural

Independientemente del momento en el que empiece cada fase, si que podemos distinguir ciertos momentos en el desarrollo del niño.

Proceso del habla

  1. Emitir sonidos: esta primera forma de comunicación la llevamos a cabo al poco tiempo de nacer.
  2.  Silabeos: el clasico papapapapa o mamamamama. No en vano sus primeras palabras suelen estar formadas por una repetición de la misma sílaba.
  3. Palabras: en cuanto prendemos a pronunciar las sílabas pasamos a unirlas para formar palabras de las cuales vamos conociendo su significado.
  4. Frases sencillas: La ultima fase de este pre-aprendizaje de la lectura es la construción de frases, muy sencillas al principio que según va madurando el niño serán cada vez más complejas.

Proceso de lectura

Grafemas y Fonemas:

Durante esta fase el niño aprende a asociar los grafemas (los caracteres) con sus correspondientes fonemas (sonidos), y aprenden también a interpretar las distintas combinaciones de letras para formar sílabas así como sus sonidos.

Palabras:

El siguiente paso en el aprendizaje es aprender como, combinando estos fonemas podemos representar las palabras que conocemos con un significado propio

Frases y orden sintáctico:

Un paso más allá cuando tratamos de combinar las palabras que conocemos para construir frases que sean capaces de formar mensajes en sintaxis cada vez más complejas.

Comprensión lectora:

Más allá de la capacidad del niño de poder escribir o leer está la capacidad de comprender el mensaje de un texto. Esto requiere una capacidad de abstracción que se irá adquiriendo con la práctica y el habito de la lectura.

Redacción

El siguiente paso es aprender, además de a comprender textos de otros, a ser capaces de construir correctamente frases que representen nuestras ideas.

La lectura es un hábito

Hasta aquí hemos hablado de las capacidades previas necesarias y de las habilidades que irán adquiriendo los peques en el proceso de lectura... pero leer es mucho más que eso.



Para formar a un lector de verdad y que esta capacidad les suponga una ventaja en la vida, no nos debemos de conformar con crear la capacidad... hay que crear el hábito.

Solamente cultivando el gusto por la lectura conseguiremos que esto ocurra.

Vale, pero ¿como podemos inculcar este gusto por la lectura? ¿Cómo lo convertimos en un hábito?

Existen varias cosas que podemos hacer para que a nuestros pequeños les entusiasme la lectura en vez de verla como una obligación más:

1) Padres que leen

Desde que nacemos aprendemos a hacer la mayoría de las cosas por imitación. La lectura no es distinta.
Si un niño ve que sus padres leen tendrá una mayor predisposición a la lectura.
Pero ojo, el niño tiene que ver a unos padres a los que les gusta la lectura... no unos padres que simulan que les gusta la lectura.
Si su entorno familiar no acostumbra a leer, si no tienen ese hábito, de nada servirá disimular. Los niños lo perciben y al final no funciona: o bien porque esos padres no son capaces de mantener la farsa en el tiempo o bien porque simplemente no perciben la reacción de disfrute que notarán en sus padres los hijos de lectores habituales.
Siempre será preferible utilizar otra estrategia para tratar de que nuestros hijos lean antes que fingir que somos lo que no somos.

2) Gamificación

La gamificación es una técnica de marketing que se basa en aplicar las mecánicas propias del juego en aspectos no lúdicos.
Esta técnica la están utilizando en el colegio de Alonso en primero de primaria y me parece muy acertada para conseguir fomentar el gusto por la lectura a la vez que generar un cierto hábito.
La técnica se basa en lo siguiente:
El primer día los niños se llevan a casa un libro junto con un marcapáginas con forma de animal y una ficha.
El marcapáginas tendrá forma de animal que representa el nivel de lectura alcanzado por el niño.
Cuanto más rápido sea el animal del marcapáginas, mejor lector será al niño. Así, el primer marcapáginas es el de un caracol, el segundo una ardilla,... y así hasta el dragón que es el más rápido.

Además de un libro y el marcapáginas llevarán una ficha. En cada ficha hay espacio para rellenar con los datos de 3 libros. Una vez leido un libro se rellena uno de los apartados incluyendo:

  • Título del libro
  • Fecha de inicio de lectura
  • Fecha de fin de lectura
  • ¿Te gusto? SI/NO

Cuando se completa la ficha (es decir, cuando se han leído 3 libros) se pasa de fase y se cambia el marcapáginas por uno de un animal algo más rápido.

Esta mecánca de juego crea la competitividad suficiente como para que los niños sean capaces de tomar la lectura con ganas a la par que se genera un hábito de lector.