Cómo saber si tu hijo tiene que usar gafas

08 agosto Jesús 0 comentarios

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Photo credit: Thomas Hawk / Foter / CC BY-NC
En esta ocasión te voy a hablar de algo por lo que todos los padres nos preocupamos en un momento u otro: la vista de nuestros hijos.

Que si al niño parece que le cuesta leer, que si ahora no se concentra, que si ve mucho la tele,... tarde o temprano hay algo que nos hace saltar la alarma y nos genera esa pregunta inevitable: ¿Será que ve mal mi hijo? ¡A ver si necesita gafas...!

Obviamente las gafas no deberían de ser un trauma para nadie. Cuando hay que usarlas es, sin duda, la mejor opción. Pero no es menos cierto que a nadie le agrada tener que usarlas y todo lo que esto conlleva (adaptarse a ellas, cuidarlas, revisiones periódicas,...)

Hace ya un mes y medio desde que acabó el curso y lo cierto es que no hemos disfrutado mucho ni de la playa ni de la piscina (papá y mamá trabajando y el tiempo aquí... en Invernalia... vamos que no ayuda nada). Pero a pesar de eso lo cierto es que el verano está siendo bastante tranquilo y llevadero. 

Sin embargo, nos habíamos propuesto como tarea conseguir que Alonso le cogiese el gusto a la lectura y, de paso, que mejorase la fluidez y comprensión en la misma. Algo, esto último, que me da la impresión de que es lo que peor llevó el año pasado (a pesar de que las notas no fueron nada malas).

Para que negarlo: no estamos teniendo mucho éxito. En julio fue al campamento del colegio y eso le dejaba menos tiempo, pero en agosto no hay disculpa. Unos días está con unos abuelos y otros días está con otros. Me consta que todos los días intentan que lea, pero también me consta que les cuesta un montón y cuando lo consiguen no es por mucho tiempo.

Así que surgió la pregunta que nos hacemos todos los padres cuando llega este momento:

¿Será que mi hijo no ve bien?

En otra ocasión hubiese corrido a pedir hora con el oculista, pero como a mediados de este mes ya tenemos la revisión anual... pues esperaremos.

De todas formas, una vez planteada la cuestión no pude evitar informarme, documentarme y como no contártelo todo a ti en este artículo.

La importancia de la vista en los niños

Obviamente la vista es uno de los sentidos más importantes en el proceso de aprendizaje y madurez de los niños.

Se estima que entre el 80% y el 90% del aprendizaje en los primeros años se realiza a través de la vista.

La lectura es básica desde el principio para el proceso de aprendizaje que los niños llevan a cabo en la etapa escolar.

Pero además, la vista tiene un papel crucial en las relaciones sociales y el desarrollo del niño como persona.

Queda claro, por lo tanto, que cuidar la vista no es un asunto menor y debe de tenerse en cuenta desde el principio.

¿Cómo se desarrolla la visión del niño?

Antes de preocuparte por la vista de tu niño o tu niña tendrás que saber que la vista no se desarrolla por completo hasta los 6 años. Antes de esa edad los niños no ven bien de todo y todavía tienen que desarrollar físicamente sus ojos y esto hace más difícil determinar si lo que le ocurre es causa de un problema en la vista o simplemente se trata de una fase más del crecimiento normal del niño.

¿Significa esto que no puede tener problemas de vista hasta los 6 años?

Categoricamente: No

Puede haber problemas con la vista mucho antes y un profesional podrá detectarlos en una revisión oftalmológica.

Es más, la mayoría de los problemas oculares será más fácil curarlos cuanto antes se detecten. Es por eso que es tan importante hacer revisiones periódicas desde los primeros años de vida.

Pero lo cierto es que muchos de loGs problemas se detectan pasados los 5 o 6 años. Esto es debido, en parte a que se completa el desarrollo ocular, pero también coincide con la época en la que los niños empiezan a leer y esto a veces hace que estos problemas afloren.

problemas ópticos en niños miopia, hipermetropia, astigmatismo y ojo vago
Photo credit: demandaj / Foter / CC BY-NC-ND

¿Cómo saber si necesita gafas?

Lo primero que has de saber es que la mejor única forma de saber si tu hijo o hija necesita gafas es hacer como nosotros: llevarlo al oculista. Es una perogrullada pero parece que a veces la gente no se entera.

Bueno... a veces una primera valoración en un centro óptico puede descartar cualquier problema. Pero como nosotros ya tenemos hora con el especialista... pues esperamos unos días.

Pero si mientras esperas a que llegue la fecha de la consulta con el oculista te pasa como a mi y no soportas la curiosidad, estas son algunas de las cuatro enfermedades oculares más comunes y los indicios a través de los cuales puede que las identifiques. (Recuerda que son solamente indicios y el que debe determinar si tu hijo o hija padece alguna enfermedad o no es el oculista o el optometrista)

Miopía

¿Qué es la miopía?

La miopía se produce cuando el globo ocular es más grande de lo que debiera. En este caso se
produce un defecto óptico que le impide al niño enfocar correctamente los objetos más lejanos.

Síntomas de una posible miopía

Que tu peque entorne los ojos para ver los objetos, se acerque mucho al papel o le cueste reconocer a las personas a cierta distancia pueden ser síntomas de que exista miopía.

También es común que el niño haya ido dejando a un lado las actividades al aire libre y prefiera quedarse en casa jugando o pintando. Es decir, que mostrará una clara preferencia por las actividades que requieran de una visión cercana ante aquellas que le obliguen a utilizar una visión lejana (en distancias a las que no será capaz de enfocar)

Tratamiento

A pesar de que los adultos tenemos la posibilidad de utilizar gafas, lentillas o eliminar la miopía por medio de cirugía láser, en el caso de los menores la cosa cambia.
La cirugía láser es una opción descartada en los niños, pues para poder practicarla el ojo debe de estar completamente desarrollado (lo cual no ocurre hasta que la adolescencia está muy avanzada).

Hipermetropía

¿Qué es la hipermetropía?

Justo al contrario que la miopía, la hipermetropía se produce cuando el globo ocular es más pequeño de lo debido. En este caso el niño no será capaz de enfocar las cosas más cercanas pero verá perfectamente todo lo que se encuentra a cierta distancia.

Síntomas de la hipermetropía


Los niños con hipermetropía suelen ser niños con más facilidad para cansarse en clase y a menudo son incapaces de concentrarse leyendo ni unos pocos minutos. Necesitan parar frecuentemente y les cuesta comprender la lectura.

El dolor de cabeza y los ojos irritados son síntomas típicos de los niños con hipermetropía

Tratamiento


El tratamiento habitual para los niños con hipermetropía suele ser la utilización de las gafas. Es frecuente que la utilización de las gafas no sea permanente, sino que se limite a aquellas actividades en las que se requiere de una visión cercana.

Además, a menudo la hipermetropía se corrige con el tiempo. Al estar causado por un globo ocular menor de lo que debería ser, es frecuente que el único problema sea un desarrollo tardío del ojo. Así, en cuanto el desarrollo se complete la hipermetropía desaparecerá.

Astigmatismo

¿Qué es el astigmatismo?

El astigmatismo es una deformación de la cornea que, en vez de tener una curvatura uniforme tiene una forma irregular. Esto hace que algunas partes del campo visual se puedan enfocar mientras otras se ven borrosas.

No se trata de una dificultad para enfocar objetos a una distancia determinada (como ocurría con la miopía y la hipermetropía). Se trata de enfocar objetos en ciertas áreas del campo visual.

¿Cómo identificar el astigmatismo?

Suele resultar muy difícil identificar el astigmatismos en un niño pequeño ya que en la mayor parte de los casos torcerán la cabeza para tratar de enfocar con otra parte de la cornea.

Si el niño se queja de que ve borroso o gira la cabeza para enfocar puede ser que sufra astigmatismo, pero esto también se puede confundir fácilmente con una miopía o una hipermetropía (que suelen padecer junto con el astigmatismo)

Tratamiento del astigmatismo

Una vez identificado el astigmatismo el tratamiento habitual son las gafas correctoras.

Ojo vago

¿Qué es el ojo vago?

El ojo vago puede estar provocado por diferentes disfunciones: falta de movilidad en un ojo, perdida de visión parcial en uno de los ojos,... y hasta cataratas.

La cuestión es que, cuando la señal que llega al cerebro de ambos ojos no es "congruente" (el cerebro no puede formar una imagen con profundidad de campo razonable) lo que hace el cerebro es "desechar" una de las dos (la del ojo que presenta el problema). Así, el niño dependerá solamente de las imágenes recogidas por uno de los ojos.

El niño perderá, no solo la visión del ojo discriminado (que puede ser total o parcial) sino también la visión espacial que proporciona la vista con dos ojos

La importancia de un diagnostico precoz

Es crítico detectar el problema lo antes posible, puesto que una vez que el cerebro deja de utilizar los nervios que llevan la información visual de uno de los ojos estas conexiones empiezan a atrofiarse y poco después serán irrecuperables.

Hasta los 3 o 4 años de edad es posible recuperar dichos nervios, pero pasada esa etapa el cerebro pierde esa plasticidad que le permite reeducar la forma en la que recibe las imágenes.

Al contrario que con las otras 3 enfermedades vistas aquí, el mejor tratamiento no lo podremos aplicar en la etapa de madurez, sino en la más precoz.

Síntomas del ojo vago

Los niños que empiezan a padecer este trastorno suelen inclinar la cabeza, cerrar un ojo o incluso torcerlo cuando tratan de enfocar.

Tratamiento del ojo vago

El tratamiento se basa en poner gafas y parche. De lo que se trata es de tapar el ojo sano para forzar al otro a trabajar y así recuperar la visión en este.

Que hacer si tu hijo tiene que usar gafas
Photo credit: Christos Tsoumplekas (Back again!) / Foter / CC BY-NC

¿Cómo reaccionar si al final tiene que usar gafas?

Pongámonos en el peor de los casos: vamos al oculista y nos dice que el niño tiene que usar gafas. Bueno, en realidad no sería el peor, pero es un caso probable y vale la pena estar preparado para saber reaccionar correctamente y plantearle el caso con un enfoque adecuado al peque. Al fin y al cabo nunca hay una segunda oportunidad para la primera reacción ;)

Tengamos claras las ventajas

Lo primero que hay que hacer es tener claro nosotros mismos que llevar gafas no es un drama. Al contrario. Haber diagnosticado el problema hará que nuestro peque lleve una vida mucho más cómoda y su desarrollo y aprendizaje sean los adecuados. Además, si es posible una recuperación solamente lo será a partir de este momento.

Explicarselo al niño

Para muchos niños el hecho de llevar gafas será percibido como un problema pues a partir de ese momento necesitará preocuparse por su cuidado, responsabilizarse y supondrán un elemento diferenciador con sus amigos y compañeros de clase que, en ocasiones puede hacer que se sienta incómodo.

Es por eso que debemos trasmitirle un mensaje positivo cuando le expliquemos que llevará gafas, haciendo hincapié en todos los beneficios:

  • Podrá ver detalles que antes no veía
  • Disfrutará mucho más de las películas y los libros
  • Le costará menos atender en clase y se lo pasará mejor
Cómo escoger gafas para niños
Photo credit: Spiterman / Foter / CC BY-ND

Escogiendo las gafas

Saber escoger las gafas más adecuadas para un peque también es importante.

Por una parte, es importante que el niño participe en la elección de las gafas. Una buena opción será permitirle que escoja la montura y nosotros decidir algo menos 'visible' pero más importante si cabe: la elección de los cristales. Nos arriesgamos a que quiera precisamente esas gafas tan horteras que ni Elton John las compraría, pero... somos padres... tenemos que saber negociar mejor que nadie ;)

Por otra parte, los criterios en los que nos basaremos para escoger las gafas de un niño no son exactamente los mismos que los que utilizaríamos para escoger unas gafas para nosotros mismos.

La montura

Ha de ser cómoda: eso es algo esencial. Por mucho que le dejemos escoger el modelo habrá que asegurarse de que le resulta cómoda, pues será mucho el tiempo que pase con ellas puestas.

Lo aconsejable es que no sea demasiado grande y que se adapte bien a la fisonomía del niño. Esto nos asegurará que las lentes se centrarán en su sitio.

A poder ser orientaremos a nuestro peque hacia aquellos modelos de puente nasal de silicona y varillas flexibles.

Para peques más 'inquietos' existen algunos modelos que permiten (o traen de serie) una banda para sujetar a la cabeza

Cristales

El consejo de casi cualquier óptico será utilizar lentes orgánicas para los niños. Esto les proporciona mayor seguridad en caso de rotura.

También deberíamos valorar la posibilidad de aplicar un tratamiento endurecedor y antireflejante a los cristales. Esto aumentará la durabilidad de los mismos y le facilitará al niño la visión en ciertas situaciones.


Si estás en esta situación espero haberte ayudado con toda la información que he recopilado al respecto para mi mismo.

Ahora te toca a ti. Te animo a que me comentes, corrijas o sugieras cosas que se me hayan podido quedar en el tintero.