La higiene bucal infantil y todas sus fases

27 marzo Jesús 0 comentarios

La importancia de escoger una pasta de dientes adecuada para la higiene dental de los niños


Todo empezó con su primer diente. En cuanto asomó por la encía (o incluso antes) surgieron las dudas sobre cómo y cuándo comenzar con la higiene dental.

¿Cuando empieza la higiene dental?


En realidad la respuesta estaba clara: la higiene dental empieza cuando hay dientes. Que si. Que digan lo que digan... si hay dientes hay que mantenerlos limpios.

Así que en cuanto el primer diente tuvo el tamaño necesario para poder ser limpiado con una gasa húmeda empezamos a generar esta rutina por las noches.

...y es que la higiene bucal es un hábito saludable... y todos los hábitos se adquieren con la práctica.

Es importante, además, empezar con estos cuidados prematuros para evitar la temida caries del biberón.

Además, a nosotros nos quedó muy clara la enorme importancia de cuidar la dentadura cuando con un año escaso le salieron manchas grises causadas por aquel complemento de hierro: glutaferro.

El primer cepillo

Al año y medio (en realidad un poco antes) empezamos a cepillarle los dientes.

El cepillo para cuando llegase este momento ya lo habíamos escogido hacía tiempo. Se trataba de un cepillo eléctrico adecuado para estos primeros momentos: con el cabezal pequeño y las cerdas blandas.

La verdad es que en esta etapa utilizábamos una pasta de dientes de la marca Licor del Polo para niños de 1 a 6 años... y es la que usamos hasta cumplir esa edad.
El primer dentífrico: hasta los 6 años


Sin embargo, al principio la cantidad de pasta que utilizábamos era ínfima. Si, ya se que es lo que recomiendan: "cómo mucho el tamaño de un guisante"... y a mi me parece que le poníamos en realidad medio guisante.

Nos gustó especialmente este dentífrico por varios motivos: primero el lagarto molón, después el sabor a fresa (que nos parecía más llevadero para una iniciación en el cepillado dental) y por último (pero no menos importantee) que contiene únicamente la cantidad mínima de flúor que asegura una protección ante la caries. Esto es importante, pues el exceso de flúor se debe evitar a toda costa en los niños.

Pero claro, a lo mejor esto te pilla un poco 'descolocado' y te estarás preguntando por qué tanto problema con el flúor si se supone que es bueno para evitar las caries.

El problema del flúor

En principio el flúor es bueno porque ayuda a prevenir la caries. De hecho es el método recomendado para una prevención de estos problemas que crea la placa bacteriana.

Así que, si el flúor evita la caries y nosotros queremos evitar las caries en los dientes de nuestros niños, la tentación es utilizar productos que tengan flúor... mucho flúor... contra más flúor mejor.

Pues no. ¡¡ERROR!!

Mucho flúor puede ser perjudicial para los dientes de los niños

A pesar de que el contacto del flúor con los dientes puede ser enormemente beneficioso para prevenir la caries, en los niños pequeños puede causar un grave problema llamado fluorosis

La fluorosis en los niños

En los primeros años de vida los niños todavía tienen el instinto de succión, por lo que es tremendamente fácil que ingieran la pasta que utilizan durante el cepillado.

Ingerir una cantidad mayor de la recomendada puede causar fluorosis esquelética. Esta fluorosis lo que provoca es una mayor fragilidad de los huesos.

Por otra parte, la acumulación de flúor en los dientes durante estas fases de desarrollo de los dientes pueden provocar manchas en los dientes: fluorosis dental.

El equilibrio del flúor

Así (cómo en casi todo en la vida) el secreto de una correcta utilización del flúor está en encontrar la dosis adecuada.

Según la Sociedad Española de Odontopediatría, una concentración inferior a 500ppm de flúor no está demostrado que existan beneficios en la prevención de caries.

Por otra parte, cuanto más flúor lleve la pasta más protegidos estarán los peques ante la caries, pero mayor será el riesgo de fluorisis dental.

Así, para cada edad se deberá buscar un dentífrico que adecue la concentración de flúor a la evolución del niño.

Es por eso por lo que en el mercado ya existen distintos tipos de pastas de dientes infantiles que, más allá de sabores y envases, en lo que se distinguen es en la concentración de flúor que contienen.

Higiene dental a los 3 años: aprendiendo a cepillarse

Alonso había crecido un montón en ese último año y medio. Boca más grande implica cepillo más grande. Así, que cambiamos el cepillo.

En un principio probamos con un cepillo clásico, pero en seguida nos dimos cuenta de que eso solamente complicaba conseguir una limpieza adecuada y volvimos a los cepillos eléctricos.

Además empezamos a completar la limpieza con un colutorio de LACER por recomendación del dentista.
kit de higiene dental del niño de los 3 a los 6 años
Este fue el kit de higiene dental de Alonso entre los 3 y los 6 años.

Aprendiendo la técnica

Esta edad es crucial para aprender la correcta técnica de cepillado y coger el hábito de cepillarse (2 veces al día en ese momento) durante al menos 2 minutos.

A partir de los 3 años la mejor manera de enseñarles la técnica de cepillado es por imitación: lavándonos los dientes con el peque.
Los niños aprenden a hacer las cosas viendo como se hacen, por lo tanto nuestro planteamiento fue el siguiente:

Por una parte cepillarse el solo los dientes ante el espejo ...por supuesto con la posterior revisión de papá o mamá (lo que nosotros llamamos "el repaso")

Por otra parte yo también me cepillaba los dientes con él (al menos una vez al día) ante el mismo espejo. Es increíble hasta que punto imitan nuestros gestos cuando están tratando de aprender. Así fue sencillo que recordase la forma correcta de cepillarse los dientes.



A partir de los 6 años

En cuanto a la pasta... ni nos planteamos cambiar de marca en ese primer momento. Simplemente empezamos a utilizar el siguiente nivel en la escala de pastas de dientes infantiles: a partir de 6 años (ni siquiera nos planteamos cambiar de marca en este momento).

Pasta de dientes a partir de 6 años

Sin embargo, en unos meses empezamos a ver que los dientes perdían el blanco puro que habían tenido hasta entonces desde que cambiamos de pasta de dientes.

Todavía no comprendo muy bien por qué ocurrió esto, pero fue sustituir la pasta de dientes y empezar a recuperar su blanco natural en unos días.

El problema era encontrar una pasta de dientes que nos inspirase confianza y que no fuese de menta.

"¡La menta no me gusta nada!" Decía Alonso cuando le dijimos que tenía que cambiar a otra pasta de dientes "de mayores"

Cuantas veces habremos utilizado el sufijo "de mayores" para convencer a los niños. Es... como si a nosotros nos dicen "gratis"

Hoy hemos cambiado de pasta de dientes por la Colgate Smile para más de 6 años (...pero decorada con Spiderman... claro)

Yo creo que por mucho que me preocupe por la higiene dental de Alonso nunca será suficiente... y cuando al final sonríe pienso: "Valió la pena"